Ponencia describe el trabajo realizado en Talleres con Jóvenes en Vulnerabilidad Social e infractores de ley

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12 noviembre 2014

Queremos compartir el trabajo de la Dra. Marcela Gaete Vergara, del Departamento Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, quien en el marco del Proyecto Transversal de Educación de la Iniciativa Bicentenario Juan Gómez Millas realizó una ponencia en que expuso cómo se ha desarrollado la línea de trabajo en educación con jóvenes en vulnerabilidad social e infractores de ley.

A continuación publicamos la introducción a su texto, además del documento completo en formato de descarga. Para compartir, para debatir, para construir.

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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo se exponen algunas reflexiones acerca de un proyecto iniciado en 2012, que tiene por objetivo desarrollar una propuesta pedagógica dirigida a la formación de jóvenes en vulnerabilidad social e infractores de ley chilenos, que han sido derivados por los tribunales justicia o de familia a Centros del Servicio Nacional de Menores.

Si bien, el trabajo se ha venido desarrollando en tres Centros diferentes, las consideraciones del presente texto refieren sólo a la experiencia en uno de ellos, pues es la que tiene más larga data. Se trata de un Centro Residencial de carácter mixto, que tiene una capacidad aproximada para 100 jóvenes, entre 14 a 17 años, en condiciones vulnerables y/o que han cometido delitos menores. De acuerdo a la Ley N° 20.032, artículo 43, del sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia, los centros residenciales están dirigidos a aquéllos jóvenes que requieran:

“… cuidado, contención y atención especializada, debido a las consecuencias, en el desarrollo social, físico, afectivo, sexual, cognitivo y conductual, de la grave vulneración de derechos de la que ha sido víctima. Estarán comprendidas en este criterio, problemáticas de maltrato grave, explotación sexual comercial, situación de calle, drogadicción, infracciones a la ley penal de niños y adolescentes, entre otras”.

En los centros de tipo residencial los chicos y chicas deben morar obligatoriamente, con un régimen estricto de visitas y salidas. Su distribución se realiza por género, edad y nivel de complejidad en cuatro residencias diferentes ̶ ̶ denominadas casas ̶̶ ̶ ubicadas al interior el Centro. Además, cuentan con una enfermería donde habitan jóvenes con problemas psicológicos, mentales, de salud o que tienen graves problemas de convivencia. El Centro cuenta con una infraestructura similar a una escuela tradicional, con pabellones de dos pisos, salas, oficinas, biblioteca, patios y rejas.

Si bien, los chicos y chicas pueden asistir a las escuelas del sector, la gran mayoría no lo hace por diversas razones, entre ellas: su edad no concuerda con sus niveles de escolaridad -en algunos casos corresponde sólo a los primeros años de enseñanza básica-; son expulsados de las instituciones escolares por bajo rendimiento o mala conducta; sufren de acoso escolar; no se matriculan por el carácter provisorio de su estadía; falta de expectativas en la escuela, que los hace desertar del sistema, entre muchos otras. Por su parte, algunos chicos y chicas ingresan a talleres manuales o laborales que se dictan al interior Centro o bien asisten asistemáticamente a tutorías para rendir exámenes libres. Cada una de estas actividades son impartidas por organismos externos, que actúan como colaboradores o voluntarios, pues el Centro no cuenta con recursos para otorgar educación a los y las jóvenes.

Un aspecto importante de señalar, es que para la gran mayoría de los y las jóvenes, la escuela en particular y la educación en general carece de sentido, pues no tienen expectativas en relación a que la educación pueda cambiar sus condiciones de vida, marcada por la pobreza, el abandono y la violencia. Por ello, tampoco suelen asistir a la oferta educativa que otorga la institución. En todo caso, las actividades educativas ocupan un porcentaje muy bajo de su tiempo, debiendo pasar gran cantidad de horas encerrados al interior de las casas, donde las relaciones interpersonales son altamente complejas e incluso violentas. Algunos jóvenes suelen escaparse, pero en su mayoría vuelven, al no tener donde ir.

El proyecto de acción que hemos venido desarrollando se enmarca en el contexto de las prácticas profesionales de estudiantes de Pedagogía en Educación Media con mención. Si bien, el trabajo nace de una iniciativa del curso de Didáctica de la Filosofía, a fines de 2011, en plenas movilizaciones estudiantiles, ante la urgente necesidad de aportar con una educación que asuma el compromiso ético y político de la transformación social, en la actualidad cuenta con practicantes de diferentes áreas del currículo escolar y se ha transformado en una línea estratégica de desarrollo del Departamento de Estudios Pedagógicos, contando con financiamiento de la iniciativa Bicentenario de Revitalización de las Humanidades, Artes, Ciencias Sociales y Comunicación de la Universidad de Chile.

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